Articulación temporomandibular y personalidad

La articulación temporomandibular (ATM) es una estructura facial muy compleja que ha sido motivo de investigación científica durante muchos años. Un estudio publicado hace unos días por los doctores Herrero Solano y Arias Molina se centra en los factores psicológicos como la ansiedad y la depresión y su papel significativo en la etiología y mantenimiento de la disfunción de la ATM. Los estudios científicos disponibles hasta la actualidad afirman que existen varios factores bio-psicosociales relacionados con la aparición de los síntomas de disfunción articular.

El estrés es un estado que influye en los trastornos mandibulares de manera considerable. Es decir, los estados psíquicos influyen en la neuromusculatura y ocasionan movimientos parafuncionales, traduciéndose en ocasiones en trastornos temporomandibulares. Por lo tanto, puede existir una asociación entre estado emocional y mandíbula ya que cuando hay tensión tendemos a ejercer presión sobre ella, incluso durante la noche.

En el estudio anteriormente mencionado sobre los factores psicológicos que influyen en la ATM, se concluyó que en la mayoría de los pacientes examinados existía una relación entre los trastornos de la personalidad y la disfunción de la articulación temporomandibular. El artículo científico original puede ser consultado en el siguiente link: http://www.revestomatologia.sld.cu/index.php/est/article/view/1857

 

No te pongas a contemplar toda la escalera, simplemente da el primer paso

Procrastinación viene del verbo del latín procrastinare (posponer para mañana). Según la Dra. Fuschia Sirois, profesora de psicología de la Universidad de Sheffield, entramos en un ciclo de procrastinación crónica porque no sabemos gestionar los estados de ánimo “negativos” acerca de una tarea (p.ej.: aburrimiento, ansiedad, inseguridad, frustración, resentimiento, dudas, etc.). Por lo tanto, podemos estar ante un problema en la regulación emocional y no tanto en un problema del manejo del tiempo.

Dependiendo del tipo de tarea, puede que sea algo inherente de la actividad a realizar como puede ser nuestra percepción de que la actividad propuesta es aburrida. En algunos casos, es interesante explorar los sentimientos que hay escondidos detrás de la tarea como la duda, la baja autoestima, la ansiedad o la inseguridad. Estar delante de un documento en blanco, nos puede generar los siguientes pensamientos: “no soy suficiente inteligente para escribirlo o qué pensarán de mí”. Todo esto, nos puede llevar a pensar en dejar el documento de lado y hacer otra cosa en lugar de escribir. De esta manera, vemos todas las asociaciones “negativas” que conlleva la tarea según nuestra manera de percibir  y, cada vez que pensamos en ella podemos sentir culpa, sentimientos de baja autoestima, estrés, etc. Hay todo un mundo donde las rumiaciones y los pensamientos de autoculpa suelen ser los protagonistas.

Vemos como en el presente inmediato, hay una recompensa al procrastinar ya que nos puede dar un cierto alivio el hecho de dejarlo para más adelante. Como hemos obtenido una recompensa, lo volvemos hacer, entrando en el ciclo hasta que se convierte en un hábito. Una nueva mirada a la procrastinación sería verlo como un reto para aprender a gestionar las emociones de una nueva manera. No te pongas a contemplar toda la escalera, simplemente da el primer paso hacia el interior y observa los ingredientes de tu procrastinación.

Psicología y odontología, creando puentes

Psicología y Odontología, creando puentes pretende ser un viaje a través de estas dos disciplinas y ha sido escrito para llegar a cualquier persona que quiera profundizar en el autoconocimiento desde perspectivas basadas en estudios científicos. El libro propone una nueva visión interdisciplinar, a través de la cual podremos llegar de una manera más integral a cada individuo que entre en la consulta. Si mantenemos una mirada holística, podremos observar en cada paciente sus aspectos biológicos, cognitivos, emocionales, sociales y existenciales que pueden estar influenciando en su vivencia actual.

Siempre he creído en la interdisciplinariedad ya que vivimos en un mundo donde todo está unido. Psicología y odontología podrían integrarse para realizar una intervención más eficaz en ciertos tratamientos ya que la patología oral puede ser altamente influenciada por factores psíquicos, emocionales o psicosociales que interaccionan con otros sistemas reguladores del organismo como el hormonal, el sistema inmune, el sistema muscular, etc. De esta forma, la cavidad oral, a través de sus múltiples conexiones neuronales con el cerebro, interactúa con el medio exterior y, a la vez, es muy sensible al estrés emocional, resaltando el impacto de éste en la salud bucodental. Muchas veces, estas interrelaciones se producen de manera inconsciente y es clave llevar a la luz su influencia.

Si quieres que te mande el libro o te lo dedique puedes escribirme en irene@ireneerra.com.

También, puedes comprarlo en librerías o a través de la web del Editorial Círculo Rojo: https://editorialcirculorojo.com/psicologia-y-odontologia-creando-puentes/ 

 

 

El viaje del héroe

La cueva a la que te da miedo entrar contiene el tesoro que buscas.

Joseph Campbell, autor del viaje del héroe.

Cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior un héroe a la espera de una llamada para iniciar el viaje. En esta travesía, superaremos retos y aprenderemos valiosas lecciones. Finalmente, regresaremos al lugar de inicio, transformados, habiendo recorrido en nuestro interior una espiral de crecimiento. Realizamos varios de estos ciclos mientras evolucionamos en nuestra vida.

El duelo como proceso natural de la vida

Las situaciones de pérdida y duelo son una realidad inevitable por las cuales todos hemos pasado en algún momento de nuestras vidas. En los últimos tiempos, se ha empezado a hablar de ello dentro de la comunidad educativa.

 *Ilustraciones de Joana Juhé Corbalán

A lo largo del camino, vamos perdiendo situaciones, personas, animales, proyectos, etc. Ante estos casos, es clave que podamos gestionar el duelo, tomando conciencia del proceso que vivimos para despedirnos, aceptar y desprendernos de una forma sana.

Si aprendemos a ver el duelo como un proceso natural, necesario y que ayuda a las personas a madurar, podremos gestionar el proceso de una manera más fluida y tranquila. De esta forma, descubriremos que podemos desprendernos de vínculos innecesarios, invitándonos a sentirnos más conectados con nosotros mismos, adquiriremos más seguridad personal y autonomía, aprendiendo así a vivir con más conciencia. Es importante conectar con el arte de vivir, cambiando la mirada que le damos a una pérdida, pudiendo así re-enfocarnos a la vida.

*Ilustraciones de Joana Juhé Corbalán

Hay muchas herramientas que pueden ayudar a los educadores a explicar los procesos de las pérdidas y aquí quisiera compartir el video promocional del cortometraje “Pedagogía del duelo”, realizado por Grup Temps. La finalidad de este vídeo es ser una herramienta de aprendizaje para los niños y niñas a quienes va dirigido y, a la vez, un apoyo para los voluntarios, profesores, maestros y educadores que trabajen la Pedagogía del duelo en las escuelas.

https://www.youtube.com/watch?list=PLPQssIWk6216wgTq2_m5Ek8rqgqR_Bi2L&time_continue=10&v=JIZ0NMFF1i4

  Los contenidos de este vídeo están centrados en el proceso de duelo entre las edades de 8/9 años a 12/13 años y tienen los siguientes objetivos:

1-Ser una herramienta de divulgación y trabajo en las escuelas para educar en los procesos de duelo. Entendiendo que la pérdida no es solamente la que se da a través de personas, sino que pueden ser situaciones o cosas.
2- Dar a conocer a la población de niños y niñas de la edad propuesta que los procesos de duelo son procesos naturales y que cursan de una forma más o menos establecida y que son importantes clausurarlos, para su posterior vida y salud emocional.

*Ilustraciones de Joana Juhé Corbalán

Entre todos podemos colaborar en trabajar para una mejor educación a nuestros niños y que en un futuro tengan las herramientas adecuadas para afrontar las situaciones difíciles que se encontrarán en la vida.

La invisibilidad como adaptación inconsciente

“Es esencial comprender los efectos de haberse sentido invisible. Para ello, la verdadera escucha es una de las fuerzas más potentes para poder llegar a la paz del ser, que siempre reside en el corazón que la practica”.

Sentirse invisible puede ser resultado de una medida de protección en los seres humanos. Si observamos la sabia naturaleza, vemos que en el medio hay especies animales que desarrollan un conjunto de adaptaciones de las que podemos destacar el camuflaje. Esta estrategia consiste en esconderse para que no te encuentre el depredador y también para poder atacar mejor a tus presas. Un ejemplo podrían ser todos los insectos, aves y mamíferos que usan el camuflaje como medio de protección. Otro caso interesante puede encontrarse en el fondo del mar, donde diferentes peces se ocultan entre la arena, los corales o las rocas. En el océano, también hay peces que son transparentes para no ser vistos o que pueden imitar colores con el fin de no ser reconocidos.

Los seres humanos somos gregarios y necesitamos estar con los demás para crecer y sentir que existimos. A la vez, nuestra personalidad y sentido de la identidad dependen de la perspectiva y estilo de cuidado que recibimos de niños de las figuras de apego. Así, el apego sería la piedra angular para el desarrollo multidimensional del niño, condicionando su desarrollo evolutivo y siendo la base de la seguridad percibida y del auto-concepto. Si no somos vistos, esto puede impedir el desarrollo de las partes más esenciales. Por lo tanto, la invisibilidad del niño afectará al adulto en el que se convertirá en un futuro. En cambio, si el niño recibe un apego seguro, esto generará una sensación de seguridad interna y de conexión con uno mismo y los demás. Es clave comprender la relación que existe entre el apego, los vínculos seguros y los propios recursos de regulación que llegan hasta la edad adulta.

Podemos preguntarnos si como niños nos sentimos invisibles para los demás o si por alguna razón tratábamos de ser invisibles. El no ser visto puede presentar diferentes facetas. Un ejemplo es cuando los “otros” no nos ven, ni nos notan, ni sienten. También, podemos presentar una invisibilidad como mecanismo de autoprotección, para no ser vistos en un entorno peligroso. Así, pensamos que corremos menos riesgo ante el peligro. Estas vivencias pueden tener un efecto en la propia regulación emocional, el autocuidado y pueden generar dificultades para pedir ayuda o para poner límites. Otro ejemplo de las consecuencias, podría ser la necesidad de presentar síntomas para tratar de conseguir la atención de los demás, dando lugar en algunos casos a comportamientos histriónicos.

Es esencial saber cuándo empezó la sensación de ser invisible para la persona. Verbalizar lo que sucedió es clave, en muchos casos, para ayudar a procesar el recuerdo traumático. También, si sentimos e identificamos lo que nos sucede aquí y ahora, estamos dando un primer paso hacia la recuperación. Si hacemos balance de qué partes de la personalidad no fueron reconocidas por la familia, podremos identificar qué no aceptaron los cuidadores. A partir de este punto, podremos ayudar a integrar esas partes rechazadas y que en su momento no se permitió su expresión. Si empezamos a aceptarnos incondicionalmente, se abre la puerta al efecto reparador. Así, puede tener lugar la alquimia, convirtiendo el plomo de la personalidad en el oro que habita en lo más profundo de nosotros.

Irene Erra